Trabajar sin esperanza
- Blas Raventos
- 15 ene 2020
- 1 min de lectura

POR SAMUEL TAYLOR COLERIDGE
Líneas compuestas el 21 de febrero de 1825
Toda la naturaleza parece estar en el trabajo.
Las babosas salen de su guarida.
Las abejas se agitan -las aves están volando-.
Y el invierno duerme al aire libre,
¡Lleva en su rostro sonriente un sueño de primavera!
Y yo mientras tanto, lo único desagradable,
ni la miel hace, ni empareja, ni construye, ni canta.
Sin embargo conozco bien las orillas donde soplan los amarantos.
He rastreado la fuente de donde fluyen las corrientes de néctar.
Floreced, ¡oh vosotros, amarantos! ¡Floreced para quien querais,
Para mí no florecereis! Deslizad, ricas corrientes, lejos!
Con los labios sin brillo, la frente sin corona, me paseo:
¿Y aprendereis los hechizos que ahogan mi alma?
El trabajo sin esperanza dibuja néctar en un tamiz,
Y la esperanza sin objeto no puede vivir.



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