Cuando tengas dudas, hacé sopa
- Blas Raventos
- 21 ene 2020
- 4 min de lectura

Una noche, hace unos meses, dos amigos y yo comenzábamos a sentir la depre invernal, e hicimos un plan para curarla, con sopa.
Nos habíamos juntado para alguna actividad que ya no recuerdo (¿película? ¿Juego de mesa?), pero todos estábamos bastante deprimidos; parecíamos angustiados por una o más de la lista típica de aflicciones humanas: angustia por las relaciones, el dinero, la salud, la falta de objetivos. Nadie quería arruinar la noche y sacar sus trapitos al sol, pero era obvio que todos necesitábamos hablar con alguien.
Así que hicimos un plan para reunirnos, otra noche, para hacer exactamente eso. Alguien haría una gran olla de sopa, luego, durante la cena, cada persona tendría la oportunidad de compartir sus infortunios actuales, y el resto del grupo escucharía e intentaría ayudar.
La reunión en cuestión podría funcionar como una especie de grupo de apoyo, aunque sin el ambiente extraño -que puede resultar demasiado intenso- de sentarse en un círculo de sillas plegables con catorce personas anónimas en la sala de usos múltiples de la iglesia.
Tomaría la forma, en cambio, de una humilde cena con dos o tres personas que ya conocíamos. Pero a diferencia de otras reuniones sociales, nos sentiríamos libres de tocar nuestros temas difíciles y explayarnos, sabiendo que la audiencia es segura y solidaria.
¿Por qué sopa?
Bueno, es algo puede reunir a la gente. Es fácil de hacer. Es cálida, nutritiva, Y es un plato inclusivo y simple.
No recuerdo cuál de nosotros acuñó la frase, "Grupo de soparte", pero quedó.
Lo hemos estado haciendo desde entonces una o dos veces por mes. Es una de las mejores cosas en las que he estado involucrado, y creo que debería estar sucediendo en todas partes. La gente necesita hablar, pero no hay muchos lugares para hacerlo. Nosotros hicimos uno.
Una noche típica de soparte
Siempre hemos tenido tres o cuatro personas, lo cual parece ideal. Alguien hospeda, y alguien más hace una gran olla de sopa. Por lo general, todos aportan algo para completar una comida ligera: una ensalada, una barra de pan, postres caseros sencillos. Una vez alguien trajo una botella de oporto, y fue recibido con grandes aplausos.
Por lo general, conversamos un poco antes de cenar, sobre cosas comunes: lo que estamos leyendo o viendo, los planes del fin de semana, las ofertas de paltas.
Luego nos sentamos a comer. Sopa, pan, ensalada, a veces vino. La cena siempre es reconfortante pero nunca elegante.
Mientras disfrutamos de la comida, quien quiera compartir sus problemas o dilemas con el grupo puede comenzar. "Entonces, grupo de soparte, esto es lo que tengo en mente ..."
Sólo hablamos y escuchamos. El objetivo es ofrecer apoyo, perspectiva y contacto social revitalizador, no resolución agresiva de problemas.
La sopa en sí es esencial para el espíritu de la misma. Mantiene el tono correcto: humilde, cálido y tranquilo. Un grupo basado en entremeses evocaría todas las cualidades incorrectas: orden, ostentación, conciencia de clase. Incluso el pan de carne con salsa de espinacas sería demasiado teatral para Soparte. Organizar la comida en torno a la humilde comida campesina permite que todos se relajen, protegidos contra cualquier ansiedad del invitado o del anfitrión..
Después de la cena, y creo que este es un elemento clave, dejamos de lado nuestros problemas y hacemos otra cosa. Jugamos algún juego de mesa, miramos algún partido o película. De nuevo, nada lujoso.
Esto incorpora el aspecto de apoyo en una noche agradable y fácil para todos. No creo que nadie se vaya con sus problemas resueltos, pero uno se siente escuchado, un poco más comprendido y agradecido por el acceso a la sabiduría de otras personas.
¿Cualquiera puede hacer esto?
Soparte ya es un gran éxito, e incluso ha generado un poco de revuelo entre nuestros amigos y familiares. Me han preguntado sobre esto en las fiestas.
Creo que realmente podría viralizarse. Hay una verdadera demanda para lo que proporciona. Casi todos tienen algo para lo cual hablarlo resultaría benéfico, pero es difícil encontrar oportunidades confiables para hacerlo.
La terapia profesional es costosa y exclusiva. Y aunque puede que tengamos familiares y amigos con los que podemos hablar, mencionar nuestros problemas en un momento doméstico ordinario no siempre es apropiado o útil.
Soparte crea un horario y un lugar regular para sacar los problemas de la cabeza, y ayudar a otros al mismo tiempo; y todos estamos liberados de la sensación de ser unos plomos.
También pasás un buen rato con buenas personas y tomás sopa, y todo eso te hace bien.
Importa quiénes son esas personas, por supuesto. Deben ser oyentes reflexivos y decentes, y probablemente sea más fácil si ya son amigos o conocidos. Sin embargo, puedo imaginar un cuarteto de extraños de buen corazón formando un exitoso grupo Soparte, si todos estuvieran dispuestos a ser abiertos y receptivos. No seguirán siendo extraños por mucho tiempo.
En cualquier caso, tres o cuatro parece ser el número correcto de personas. Cinco o más le daría a cada persona demasiado para pensar, y comenzaría a parecer una reunión.
Por el momento, el nuestro es el único grupo de soparte que conozco. Una parte dentro mío se pregunta si esto es sólo una creación idiosincrásica de unos pocos amigos que son oyentes decentes y que les gusta tanto la sopa como los juegos de palabras. Pero otra parte está convencida que hay lugar para millones de grupos como este.
La gente necesita hablar, tal vez en estos días más que nunca, y esta es una forma de crear esa oportunidad para los demás.
Los componentes esenciales (seres humanos, sopa, problemas) son muy abundantes, pero cuando se combinan de la manera correcta, producen algo raro y muy necesario.
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Este artículo es una traducción libre hecha por mí, para acceder al artículo original ingresá al link:
https://www.raptitude.com/2020/01/when-in-doubt-make-soup/



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